Estos días primaverales han llegado cargados de flores negras y blancas, flores sin color y vientos muy fríos. Lejos de ser un buen comienzo para una gran temporada de bonitos tiempos han sido quizás los más traicioneros que nunca había pensado recibir.
Tanto te esperé, primavera, que ahora que llegaste me enfrentaste con un corte de alas certero, una aventura inconclusa y una soledad tremenda, que quiere venir a quedarse.
21 años de vida, 15 al menos pensando en cómo arreglar el mundo y, siempre el mundo termina arreglándome a mi, a la mala, quizás como todos dirían que "debiese ser" con varios tropiezos, pero también muchos nuevos comienzos, algunos felices, otros llenos de nostalgia, como éstos tiempos primaverales de flores negras y blancas.
Estas horas no se detienen y yo quiero parar a pensar y mirar dónde piso, pero el camino va como una cinta a máxima velocidad, quisiera unos zapatos voladores para ver que tendré mañana.
He perdido la capacidad de asombro, lo que alguna vez pedí jamás perder.
He consumido varios té en nombre de el triste día que espera allá afuera.
He movido varias piedras que no se veían a lo lejos del camino.
He juntado varios segundos para cumplir con unos tiempos de felicidad.
Quiero disfrutar de mi y de ti primavera, como las grandes amigas que siempre fuimos.